Soy Ingeniero de Producción de la Universidad Distrital y Magíster en Administración de la Universidad Nacional. Hoy estoy haciendo una segunda maestría en Administración de Empresas en la Universität Leipzig, Alemania. Pero más allá de los títulos, lo que me mueve es una curiosidad que tengo desde siempre: entender por qué las cosas funcionan como funcionan. Con los años aprendí que esa curiosidad tiene nombre: pensamiento sistémico.
Vivimos dentro de sistemas dinámicos y complejos que interactúan constantemente y que producen los resultados que vemos, en la empresa y fuera de ella. Cuando entendí eso, dejé de mirar problemas aislados y empecé a mirar estructuras, relaciones y flujos. Ahí es donde suelen estar las causas, y también las soluciones.
El giro más importante vino después: los sistemas de los que hablo son sociotécnicos. No son solo procesos, cifras o estructuras; son también personas que toman decisiones, que se levantan todos los días a construir algo, que a veces se sienten perdidas y a veces logran cosas que ni ellas mismas creen. Entender la técnica sin entender a la gente no lleva a ninguna parte, y al revés tampoco.
Llevo más de 14 años entre proyectos, auditorías, aulas y conversaciones de pasillo. Hoy lo que más disfruto es cuando alguien me dice: “esto nos cambió la forma de ver las cosas”. No por mérito mío, sino porque significa que logramos ver juntos el sistema completo. Ese es el momento que busco.